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La vida de Miguelito

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Re: La vida de Miguelito

Mensaje  José Malax el Sáb Mar 31 2012, 00:47

.








Spleen de una España triste y muy cercana. Excelentes posts Volney

Tremendas e injustas experiencias. Yo viví mas o menos en esos tiempos, embutido en autismo político hasta que no salí de España (con 16 años) y sin vivir esas injusticias, pero sin el orgullo de poder rememorar padres en la lucha antifascista, y que te eligieran colegios de los padres de Labordeta. El mío, el colegio, fue de curas, y las salidas de excursión, nos las organizaban la OJE (u organización juvenil española, que superado el autismo, definí como organización de jilipollas extraviados)

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José Malax

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La vida de Miguelito

Mensaje  Volney el Jue Mar 29 2012, 11:36

LA VIDA DE MIGUELITO

Una niñez en la posguerra española


I
Miguel era un niño triste, vivía con su abuela desde que su madre fue enviada a un penal el norte en compañía de otras 46 mujeres de la comarca. Su madre, cuya única culpa fue haberse enamorado de un sindicalista, fue juzgada en juicio sumarísimo y condenada a veinte años de cárcel y responsabilidad civil ilimitada, esto suponía la pérdida de cualquier bien que pudiera tener.
Miguel pasó unos meses con su madre en la cárcel hasta que llegó el momento del traslado, con año y medio su abuela tuvo que hacerse cargo de él como antes había hecho con otro nieto, unos meses mayor, hijo de un hermano de la madre de Miguel que había sido fusilado sin juicio precio.

Vivían en un pueblo de la costa, en una casucha miserable, no sabía que al lado había un burdel visitado por marineros borrachos que a veces equivocaban la dirección y atronaban la casa con sus llamadas nocturnas, otras veces era la policía o algún grupo de Falange quien llamaba buscando al padre de Miguel, huído para no ser víctima de una de esas masacres que se repetían un día si y otro también. Miguel no sabía muchas cosas, las que sabía no las comprendía.

Sabía que tenía un tío en Zaragoza, porque cuando salió de la cárcel su tía, antes de que lo hiciera su madre, lo llevó a Zaragoza para que ver a su tío.
En su casa se hablaba alguna vez del tío que vivía en Zaragoza pero que a él le dijeron que era en Vitoria.

Un día, después de cumplir cinco años de condena su madre salió de la cárcel con la obligación de ir un determinado día de cada mes a presentarse al jugado del pueblo. Pronto la madre decidió ir a vivir a “Vitoria” con el tío y se llevó a Miguelito. Aquellos trenes eran lentos y malos. Miguel durmió tumbado en un asiento hasta que llegaron cerca de Zaragoza.

Su madre lo despertó al llegar a María de Huerva y con mucho cuidado le reveló parte de la verdad:

-Vamos a ver al tío Juan, pero no tienes que llamarlo nunca tío sino papá, no tienes que decir nunca de que pueblo venimos.

A partir de ahí, Miguelito tuvo que aprenderse una familia distinta, nombre y origen de sus abuelos, etc.. La primera noche que pasó en Zaragoza tuvo que dormir en unas sillas puestas para ampliar la cama de sus padres, no había otra cama. Tuvo que dejar de hablar la lengua valenciana, olvidar el típico “che” de su tierra, aprender rápidamente el castellano, conocer amigos de sus padres, uno de los cuales vivía igualmente en la clandestinidad y un año o dos años más tarde ir a un colegio cuidadosamente escogido. El de los padres del que luego sería cantautor José Antonio Labordeta

Se hablaba de política en casa, unas veces abiertamente y otras con cuidado de que Miguel no oyera lo hablado. Se hablaba con alborozo de la resolución de la ONU de retirar los embajadores, de cerrar las fronteras con objeto de hacer caer el sangriento régimen de Franco

Miguel recuerda claramente que tuvo un día de fiesta escolar, no hubo clase para que los niños fueran a recibir a una tal Eva Duarte de Perón, tocaron todas las campanas y una sirena colocada desde años antes sobre el tejado del Banco de Aragón hizo sonar su ronco saludo y aviso de la llegada.

En casa de Miguelito fue un día triste, como en muchas casas de los demócratas. Perón había enviado unos cargamentos de carne y cereales rompiendo el bloqueo internacional, ayudando a otro dictador que, por su parte, no cumpliría el acuerdo firmado

Franco tenía “baraka” (suerte), como decían los marroquíes que le ayudaron, junto con alemanes e italianos

Un par de años después comenzaría la Guerra Fría y pronto Franco firmaría un acuerdo de cesión de bases militares a EE.UU. traicionando una vez más las democracias occidentales a España.

Miguelito ya comenzaba a entender algunas cosas sin necesidad de que se las explicaran.


II

Hemos dejado a Miguel en el colegio.
Su padre es vendedor ambulante, una de las pocas profesiones que puede ejercer dándose de alta en cualquier lugar de España, Sin muchas complicaciones, pide la licencia a doscientos kilómetros de distancia, donde menos huellas deja, no va personalmente, se la encarga a un recadero.
Ha conseguido una documentación falsa valiéndose de un papel que le dieron en una cárcel de los Pirineos donde fue detenido en 1941y donde declaró ser francés, valiéndose de su conocimiento del idioma. La policía española dijo esperar comunicación del Consulado francés pero ante su tardanza lo soltaron con un documento de salida de la cárcel del que se valdría luego para obtener la “cédula blanca” y la cartilla de racionamiento.
Su madre vive con ellos pero tiene que ir mensualmente a presentarse en el juzgado de su pueblo, eso supone un día de viaje, otro día de estancia y un tercer día de regreso
La escuela es una de las pocas que en Zaragoza mantiene en la misma clase niños y niñas, las niñas son una cuarta parte de los niños, para ser ama de casa no hay que estudiar, la mujer solo está para casarse cuando llegue el momento. Mientras Franco viva ni siquiera podrá viajar sin permiso firmado del marido.
Un día, Miguelito no puede precisar la fecha, los comunistas han detenido a un obispo católico en Hungria, un nombre raro, algo así como Mindszenty, se organiza un Te Deum en la catedral del Pilar pidiendo la liberación, van todos los escolares de Zaragoza, los del colegio de Miguel salen de la calle del Buen Pastor ¿300? Cuando llegan a la calle de la Manifestación ya se han escapado 50, al llegar a la calle de Alfonso I faltan otros 50 y cuando llegan a la catedral solo entran cincuenta o sesenta pero entre todos los colegios de Zaragoza se llena, claro. Al día siguiente la prensa publica en primera página que los escolares de Zaragoza han acudido en masa para rezar por el obispo.
No es la única experiencia de ese tipo que Miguel recuerda. Unos años después irá con un colectivo ciclista a celebrar la “Fiesta del Pedal” al sur de Zaragoza…. Pero no, irán al norte
Por la mañana reciben la orden gubernativa de ir a otro sitio, no se les dice así, naturalmente, los organizadores dicen que es mejor ir a una arboleda del rio Gállego en San Juan de Mozarrifar.
El día era esplendoroso pero a las cinco de la tarde reciben la orden de levantar el campamento y regresar, salen a la carretera de Huesca a Zaragoza, frente a la Academia General Militar y son detenidos a ambos lados de la carretera. Nadie sabe lo que pasa, allí estará Miguel con los otros ciclistas, la mayoría más viejos que él, esperando largo rato, al final pasan unos motoristas, una comitiva de media docena de coches y otros motoristas. Al día siguiente lee en la prensa que “LOS CICLISTAS DE ZARAGOZA SALIERON A RECIBIR AL CAUDILLO”
Miguel en estas fechas ha dejado los estudios atrás hace largo tiempo. Debería haber hecho el bachillerato (segunda enseñanza) pero carece de papeles, tuvo que conformarse con repetir el cuarto curso de Enseñanza Primaria para la que no los necesitaba


[b]III


Miguel siguió haciéndome confidencias, me contó cosas que había oido en conversaciones familiares.

Si la situación era grave para los que se encontraban fuera de la cárcel, para las que se hallaban dentro era desesperante, a pesar de ello, el humor siempre es una válvula de escape para las situaciones mas angustiosas y cuando una de las reclusas, carente de tijeras, intento morderse las uñas de los pies con el fin de cortarselas, Al levantar la pierna dejo asomar por entre los muslos el felpudo y otra de las presas cogió una escoba y haciendo como que espantaba algún bicho "gato, fuera de aqui" le dió con la escoba entre las piernas con la consiguiente hilaridad del resto.
Era la del "gato" (o mejor dicho conejo) tía del encargado de la casa de tolerancia de la que decian "la Condesa", mujer muy apreciada por el vecindario por las numerosas obras de caridad que hacía, cuando había que ayudar a alguien siempre estaba dispuesta a ser la primera en contribuir. El pueblo la apreciaba por su seriedad y porque sabía prohibir la entrada en su casa a los hombres que ella creía que por sus problemas económicos o familiares no debían gastarse su sueldo con sus chicas.
Tanto la Condesa como su encargado eran personas de izquierdas y como tales perseguidas al finalizar la contienda, El encargado fué fusilado, como tantos otros y algunos familiares suyos, "de derechas de toda la vida" fueron a dar con sus huesos en la carcel por el delito de ser parientres de él. Entre ellos se encontraba la tia antes mencionada.
La Condesa terminó sus dias vendiendo iguales en Barcelona. (una lotería especial creada para el mantenimiento de los ciegos españoles)
Su casa pasó por varias manos pero ya solo fué una casa de putas baratas.
Vivia la abuela de Miguel en el 57 del carrer Burgá, es decir al lado de dicha casa y la nueva Madame, sabiendo que la madre de Miguelito estaba en la cárcel, (en esas fechas ya en Santander), se dirigió a la abuela y le dijo que su hija ya no iba a volver, que Miguel sería huerfano y que porqué no se lo entregaba a ella.
La abuela, toda una mujer, se cuadró ante ella y le dijo que mientras ella viviera, ella sería bastante para cuidar de su nieto.
No significa eso que la abuela pudiera mantener sobradamernte a su nieto, ya hemos dicho que tenía dos a su cargo pero la mujer de su hijo fusilado pronto encontró consuelo en otro hombre y se llevo a su nieto mayor a Murcia.
Un día, desesperada, fue a pedir algo de comida a una mujer de buena posición con la que tenía cierta amistad.
Se decía en el pueblo que fue amante de Alfonso XII. Una historia enrevesada, un folletín que contaré tal como me lo contaron.
Murió Alfonso XII dejando embarazada a su mujer y a la amante. España estaba sumergida en las guerras carlistas y según dicen la reina tuvo una niña coincidiendo en el parto con el de la amante que tuvo un niño. A fin de evitar problemas políticos alguién se encargó de cambiar los niños presentando conmo hijo de la reina al hijo de la amante y quedando al cargo de esta la niña tenida por la reina.
En casa de Miguel había gente escéptica sobre este tema y gente que creía a pies juntillas esta historia, parecía avalarla el hecho que cuando Alfonso XIII fue de visita a Burriana y Castellón en el año 1927 esta mujer salió a la vía del ferrocarril agitando una bandera y el tren pasó despacio por delante de la casa de esa señora, como si ciertamente fuera un reconocimiento del rey a su verdadera madre. Pero volvamos a la historia de Miguel.
Ante la petición de la abuela de Miguel, esta señora le dijo
-Pero Josefa ¿Tu pidiendo limosna? Con las manos que tienes...ponte a hacer escobas.
Esta era una de las cosas que la abuela de Miguel sabía hacer, pero no tenía con que hacerlas.
-Si yo tuviera un duro, no vendría a pedirle- dijo con rabia la abuela.
La mujer se volvió a una sobrina y le dijo
-Mira a ver cuanto dinero tenemos en casa.
La sobrina le dijo que había seis duros (treinta pesetas) que la señora entregó a la abuela de Miguel. Con ese dinero se marchó andando hasta Segorbe, había que ahorrar, donde compró palmito para hacer escobas y regresó con la compra en el autobús de Segorbe a Castellón. A partir de ahí comenzó un pequeño negocio por el que fue conocida en todo el pueblo como "la granerera" (la escobera). Miguel no recuerda quien cuidó de él ese día.




Última edición por Volney el Dom Abr 08 2012, 00:54, editado 3 veces

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La vida de Miguelito

Mensaje  Volney el Mar Mar 27 2012, 08:26

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Última edición por Volney el Dom Abr 08 2012, 00:55, editado 1 vez

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Re: La vida de Miguelito

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